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De la curiosidad a Alemania: cómo una pasantía internacional puede redireccionar tu carrera

  • 5 days ago
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Updated: 21 hours ago

Hola, mi nombre es Valeria, tengo 23 años y estoy culminando mis estudios de pregrado en Química en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI). Este año tuve la oportunidad de formar parte del programa de pasantías internacionales de REPU en el área de Química, realizando una estancia de investigación en BayBatt -Centro Bávaro de Tecnología de Baterías de la Universität Bayreuth, en Alemania-, una experiencia que terminó redefiniendo completamente mi manera de ver la ciencia, mi carrera y mi futuro profesional.


Durante mis primeros años en la universidad, no tenía muy claro cuál sería mi camino dentro de la carrera. Estudiar ciencias puede sentirse, en muchos casos, como una apuesta incierta y mi motivación para estudiar Química nacía principalmente de algo más simple, pero muy poderoso: la curiosidad constante por entender el mundo que nos rodea.


Con el tiempo, fui descubriendo que la ciencia no es un camino solitario, sino una comunidad global. Existe toda una red de científicos alrededor del mundo que trabajan para que el conocimiento tenga un impacto real en la sociedad. Ese cambio de perspectiva llegó en el 2022, cuando asistí a una charla en mi universidad y conocí a estudiantes que habían tenido la oportunidad de viajar al extranjero para llevar cursos o realizar pasantías de investigación. Mi panorama cambió por completo. Ahí entendí que el mundo científico es profundamente intercultural y colaborativo. La investigación necesita personas de diferentes contextos, ideas y experiencias trabajando juntas para resolver problemas reales.


Mi primera experiencia internacional llegó gracias a un programa de movilidad académica de mi universidad, que me permitió vivir seis meses en México estudiando en el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Fue la primera vez que viajaba y vivía sola. Tenía muchísimo miedo, pero también muchísimas ganas de aprender. Esa experiencia me enseñó más de lo que esperaba: aprendí a adaptarme a otra cultura, a convivir con “roommates”, a desenvolverme lejos de casa y a entender que incluso dentro de Latinoamérica existen formas completamente distintas de estudiar, investigar y vivir la universidad. Motivada por todo eso, tiempo después me integré a un Grupo de Investigación en Electroquímica Aplicada en mi universidad y empecé a desarrollar mi tesis de pregrado. Fue durante una de esas largas jornadas en el laboratorio – en medio de una síntesis de polimerización extensa – cuando encontré una publicación de REPU en Instagram anunciando la convocatoria para pasantías de investigación en el extranjero.

 


Dudé muchísimo antes de postular, en ese momento, no sentía que fuera la “candidata perfecta” y no estaba en mi mejor momento académico. De hecho, venía de superar la situación de “riesgo académico” (tras haber desaprobado dos veces un curso) y estaba por iniciar mi último ciclo. Aún así, decidí intentarlo y con ayuda de mis mejores amigos, grabamos el vídeo de postulación y envié mi aplicación.

 

El proceso de postulación de REPU también fue una experiencia bastante enriquecedora. Más allá de las notas o certificados, sentí que buscaban conocer realmente quién eres como estudiante e investigador: qué te motiva, cómo entendemos la ciencia y de qué manera quieres contribuir al ecosistema científico y a la comunidad.

 

Semanas después me contactaron para una entrevista virtual en inglés. Estaba tan emocionada que incluso preparé diapositivas sobre el “paper” que me habían enviado previamente.

 

Para prepararme, empecé leyendo el artículo completo varias veces e intentando desglosarlo por partes. Como era un tema nuevo para mí, primero traté de entender cuál era el problema principal que la investigación quería resolver y qué solución proponía el paper. Después me enfoqué en detalles más específicos como la metodología y finalmente intenté interpretar los resultados relacionándolos con los objetivos iniciales que había identificado. Todo eso lo hice en inglés, porque también quería familiarizarme con el vocabulario científico. Además, fuera de la universidad, intentaba practicar el idioma en mi día a día viendo series, escuchando música y consumiendo contenido en inglés. Creo que muchas veces pensamos que necesitamos hablar perfecto para atrevernos a postular, cuando en realidad gran parte del proceso consiste justamente en perder el miedo y aprender en el camino. A las dos semanas, ¡me confirmaron mi participación en el programa!


Algo que me gustaría recalcar es que muchas veces este tipo de oportunidades pueden parecer inalcanzables económicamente, y ese también era uno de mis mayores temores. Sin embargo, mi universidad me brindó financiamiento para cubrir mis pasajes de ida y vuelta. Por eso, creo que es muy importante que los estudiantes consulten constantemente las convocatorias y oportunidades disponibles tanto en sus universidades como en las oficinas de relaciones internacionales, porque muchas veces sí existen apoyos, pero simplemente no sabemos

que están ahí.

 

Desde el inicio del programa, sentí que REPU era distinto a otras experiencias académicas que había tenido antes. No solo se trataba de aprender técnicas o conceptos, sino de formar parte de una red que te impulsa, te reta y te brinda retroalimentación constante para mejorar. Mi experiencia en Bayreuth, Alemania, marcó un antes y un después en mi formación. A diferencia de experiencias previas, esta pasantía tuvo un impacto decisivo en cómo veo mi futuro profesional. Aprendí a comunicar ciencia completamente en inglés, a desenvolverme en un entorno internacional. Pero más allá de la parte técnica, también entendí la responsabilidad que implica representar a tu universidad, a tu país y a futuras generaciones de estudiantes. Muchas veces, de tu desempeño depende que un laboratorio host vuelva a abrir oportunidades para más estudiantes internacionales en el futuro.

 

Y quizás uno de los aspectos más valiosos: el intercambio cultural. En los laboratorios internacionales conviven personas de todo el mundo. Compartir tu cultura, escuchar otras perspectivas y construir vínculos en ese entorno es una experiencia profundamente enriquecedora.

 

Además, entendí que estas experiencias abren puertas más allá de la investigación. Son un primer paso para quienes consideran continuar con estudios de posgrado como la maestría o el doctorado. Gracias a esta pasantía me animé a postular a programas de maestría en el extranjero y a buscar nuevas oportunidades académicas en Europa. También empecé a estudiar francés y alemán para poder integrarme mejor culturalmente y proyectarme hacia la posibilidad de realizar estudios de posgrado fuera del país, con la intención de regresar más adelante y contribuir al desarrollo científico en mi propia área.

 

Por eso, si estás considerando postular a una pasantía internacional, mi consejo es súper claro: ¡HAZLO! No esperes a sentirte “perfectamente listo”, porque ese momento probablemente nunca llegará, siempre tenemos algo nuevo que aprender. Busca oportunidades, revisa convocatorias, pregunta, intenta, falla e intenta de nuevo. Hay más opciones de las que te imaginas. A veces una sola decisión – como enviar una postulación – puede cambiar completamente el rumbo de tu carrera.


AUTHOR: VALERIA CALDERON

Valeria Calderón Guevara (#chemREPU 2026) es estudiante de

Química en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), Perú, e investigadora en el área de electroquímica aplicada y almacenamiento de energía. Como parte del programa REPU, realizó una pasantía de investigación en el Bavarian Center for Battery Technology (BayBatt) de la Universität Bayreuth, Alemania, donde trabajó en baterías híbridas de litio-azufre de estado sólido.

Más allá del laboratorio, Valeria mantiene un fuerte compromiso con la divulgación científica y la participación estudiantil, promoviendo una ciencia más accesible, colaborativa e internacional.

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