REPU interviews: Fatima Saldaña Morales (REPUBio '13)
- Jul 27
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PhD. Fatima Saldaña Morales: "Atrévanse a hacer cosas diferentes, ahí está la belleza de realmente encontrar qué es lo que te hace feliz".

En esta ocasión, tuvimos el placer de conversar con Fátima Saldaña Morales, quien fue parte de la cohorte 2013 de REPU Biology y que ahora trabaja como Assistant Director of Postdoctoral Affairs en la University of Virginia en Estados Unidos.
Fatima estudió Biología en la Universidad Peruana Cayetano Heredia y obtuvo su PhD. en Neurociencia en el Baylor College of Medicine. Tiene amplia experiencia como mentora y es fundadora de Serendipity, un programa que capacita a estudiantes universitarios peruanos en carreras STEM. Además, en su canal de Youtube “Entre mi Casa y el Lab” junto con su esposo, Daniel, comparten sus vivencias a lo largo de su carrera científica; de esta forma buscan acompañar y orientar con un testimonio cercano a quienes busquen seguir una carrera en STEM, equilibrando identidad cultural y vida familiar.
Su historia nos ha inspirado profundamente y confiamos en que también será una fuente de motivación para ustedes.
¿Cuál fue tu motivación para estudiar Biología en pregrado?
F: Siempre me gustó. En secundaria, biología era una de mis asignaturas preferidas, el profesor siempre venía con tantas ideas y me gustaba tener esa libertad de explorar temas nuevos: el cuerpo humano, las plantas y el ecosistema. Para mí, estudiar biología significó un horizonte amplio de opciones. No tenía claro si quería dedicarme a la ecología o a la genética, pero disfrutaba formular preguntas y buscar respuestas. La biología se convirtió en la herramienta que yo usaba para contestar mis inquietudes.
¿Hubo algún curso, profesor o experiencia que despertó tu interés por la investigación?
F: Sofía Espinoza vino a mi universidad cuando yo estaba en segundo o tercer año y dio una charla acerca de su investigación y cómo REPU le había ayudado, eso me inspiró a querer entrar en la investigación. Mis acercamientos iniciales fueron como voluntaria en varios laboratorios. Ya tenía la curiosidad de por sí, pero además entendí que las pasantías y las oportunidades similares eran importantes para avanzar hacia una carrera académica y eventualmente un PhD, un camino que nunca había considerado antes. Creo que esa charla fue el punto de partida de una serie de experiencias en investigación que vinieron después.

¿Cómo descubriste tu vocación por la neurociencia?
F: Probablemente por mi mamá. Ella es terapista física, y yo veía cómo sus pacientes, cuando llegaban, tenían poca movilidad, había cosas que no podían hacer. Después de meses o incluso años de terapia, repitiendo movimientos una y otra vez, regresaban y los veía caminar, hablar o recuperar funciones que antes no tenían. Eso despertó mi curiosidad sobre cómo el cerebro, gracias a su plasticidad, puede reconectar neuronas perdidas y recuperar funciones, quizá de manera distinta o compensada, pero devolviendo calidad de vida. Ese interés nació de lo que observaba en las terapias de mi mamá, y también de las conversaciones con mi papá sobre la fragilidad de la memoria. Desde niña hablábamos mucho sobre cómo se forman los recuerdos, y creo que todo eso inspiró en mí el deseo de entender qué había detrás de esos procesos.
¿Cómo contribuyó REPU a definir tu carrera profesional?
F: Muchísimo. Hasta antes de REPU yo había hecho investigación en diferentes áreas: ciencias medioambientales, inmunología y reproducción, pero no había podido tener una experiencia en neurociencias. Eso fue lo primero. Lo segundo es que, como sabes, en Perú las oportunidades pueden ser limitadas. Desde aquella charla de REPU en Cayetano con Sofía, mi entonces enamorado, hoy esposo, y yo empezamos a buscar oportunidades por todos lados. Aplicamos a todo lo que encontrábamos y REPU fue una de esas convocatorias. Estoy muy agradecida con Abel, Kenji y Sofía por haberme dado la oportunidad de participar, de experimentar en neurociencias y genética, áreas que siempre me llamaron la atención, y de poder estar allí tres meses. Aprendí muchísimo.

¿Hay alguna anécdota que más recuerdes de tu pasantía en REPU?
F: REPU siempre ha sido una comunidad muy unida. Recuerdo que Morayma y yo viajamos juntas, tomamos el mismo tren y al llegar a la estación no sabíamos qué hacer. Entonces apareció Sofía con un bus enorme para llevarnos a nuestra casa temporal. Esa misma noche nevó, y al día siguiente hicimos muñecos de nieve y salimos a caminar. El frío era mucho más intenso de lo que imaginábamos; no estábamos preparadas y teníamos que entrar a las tiendas cada pocos minutos para refugiarnos. Todas esas experiencias, tanto con la comunidad de REPU como con la gente del laboratorio que conocí después, fueron muy especiales y significativas para mí.
Coméntanos sobre tu experiencia como mentora: ¿Por qué decidiste fundar Serendipity y crear un canal de Youtube? ¿Fue difícil pasar de ser estudiante a convertirte en mentora?
F: Creo que siempre estuvo ahí. Lo digo con el mejor ánimo, mis padres son educadores, ambos profesores universitarios. Por eso pienso que el deseo de enseñar, ayudar y ser mentora estaba sembrado en mí, aunque no lo reconocí hasta que regresé de REPU y empecé a postular a programas de posgrado. Entonces descubrí que había una gran necesidad: muchas personas no conocían los programas de PhD en el extranjero, no sabían cómo preparar un CV o un resumé, y yo había tenido que aprender todo eso casi sola, porque en ese momento no había mucho apoyo. Esa experiencia me llevó a fundar Serendipity, a conectarme con nuevas cohortes que habían hecho pasantías y ganado experiencia afuera, y a expandir ese conocimiento a más personas. Serendipity ayudó muchísimo a estudiantes mientras estuve ahí como mentora, pero también después, con el equipo que se formó.
El canal nació de una motivación personal. Mi esposo y yo siempre hemos estado involucrados en mentoría y queríamos un canal que englobara todo lo que habíamos aprendido. Acabábamos de tener un bebé y sentíamos que había tantas experiencias que queríamos compartir. En el primer video explicamos que el canal está dedicado a nuestro hijo, para que conociera quiénes somos y las vivencias que hemos tenido. Es un proyecto muy personal: hablamos no solo de cómo orientar a estudiantes, sino también de aspectos cotidianos de la vida en otro país, cómo encontrar vivienda, entender las diferencias entre Houston y Nueva York, comprar un carro o manejar un presupuesto. Son detalles que muchas veces no se consideran, pero forman parte de la experiencia de llegar a un lugar nuevo y tratar de establecerse en un entorno completamente distinto al que uno conoce.
¿Qué aprendiste de tus mentores que ahora transmites a tus propios estudiantes?

F: He tenido muchos mentores a lo largo del camino, no podría nombrarlos a todos. Creo que siempre puedes aprender algo de las personas que te rodean. Sin embargo, las personas que marcaron mi camino hacia donde estoy ahora son Keith Micoli y Arthee Jahangir de NYU. Ellos apostaron por mí y me dieron la oportunidad de hacer un internship con ellos trabajando en el área administrativa vinculada a Higher Education y fue muy interesante porque hasta ese momento yo no sentía, como persona y como estudiante, que hubiera un lugar para mí o que hubiera algo en lo que fuera buena, hasta que llegué ahí. Allí descubrí el sentimiento de thriving, de realmente florecer en un ambiente que te impulsa a crecer. Ellos me dieron libertad para avanzar con mis proyectos de forma independiente, pero también la confianza de que, si cometía errores, podría resolverlos. Ese entorno donde fallar era visto como algo normal y, además, se promovía como parte esencial del proceso formativo era algo nuevo para mí pero ahora es algo que llevo conmigo y procuro transmitirlo. De hecho, se aprende más de los errores que de los éxitos. Esa convicción es algo que quiero seguir compartiendo y fomentando.
La segunda gran enseñanza fue liderar con valores y hacerlo de manera auténtica. Ellos eran personas genuinas, cercanas, que hablaban de su vida cotidiana, sus granjas, animales, experiencias, como si fuéramos mejores amigos. Esa autenticidad me marcó profundamente. He visto a muchos perder sus valores en el camino, pero yo quiero parecerme a mis mentores y mantenerme fiel a mí misma, sin importar la posición que ocupe.
¿Qué retos enfrentaste como estudiante de posgrado y cómo los superaste?
F: Durante el doctorado me encontré con muchos retos. Era un país nuevo, con desafíos distintos y sin mi familia cerca. Fue difícil, y mi primer supervisor no fue el mejor; no logramos trabajar juntos. Eso me llevó a pausar el doctorado por un tiempo, porque sentía que no tenía apoyo y necesitaba regresar a casa. Al volver al doctorado, la situación no cambió: seguía con el mismo mentor y un ambiente tóxico que no me gustaba.
Creo que esa experiencia fue parte de la motivación por la que me gusta ayudar a otros mentees. Yo misma he sentido el síndrome del impostor, el bad mentoring y muchas de las dificultades que pueden aparecer durante un PhD. Por eso quiero que otros estudiantes y postdocs no tengan que pasar por lo mismo, o al menos tengan a alguien con quien hablar mientras tratan de averiguar cómo salir de una situación así.

¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo actual en la University of Virginia?
F: En la University of Virginia, soy Assistant Director of Postdoctoral Affairs, y mi trabajo abarca desde orientar a los postdocs cuando recién ingresan, explicando beneficios y procesos, hasta abogar por cambios de políticas dentro de la universidad y organizar workshops de desarrollo profesional. Soy la única persona en la oficina dedicada exclusivamente a trabajar con postdocs, lo que hace que mi labor sea muy variada. Lo que más disfruto es verlos alcanzar lo que han buscado desde el inicio. A veces trabajo con ellos durante seis meses o incluso un año, apoyándolos en múltiples aplicaciones, revisando y mejorando sus documentos una y otra vez, preparándolos para entrevistas, y aun así no logran conseguir un puesto. Entonces, ese momento en el que finalmente encuentran el trabajo que querían y hacen esa transición, me llena de orgullo. Verlos irradiar una felicidad que no habían tenido durante todo el postdoc es lo más gratificante de mi trabajo. No suele pasar todos los días, pero cuando pasa, me encanta.
Por último, ¿qué consejos sobre desarrollo profesional le gustaría compartir con los estudiantes universitarios peruanos?
F: Atrévanse a salir del cuadro. Atrévanse a experimentar cosas nuevas, a ir a lugares desconocidos, aprender algo distinto de lo que imaginaban, incluso a explorar una línea de investigación que no habían considerado. Atrévanse a hacer cosas diferentes, porque ahí está la belleza de realmente encontrar qué es lo que te hace feliz y te llena. Gracias a Dios, eso pasó para mí, yo no pensaba trabajar con postdocs y aquí estoy, siendo muy feliz al respecto. Al principio quería seguir una carrera en investigación, cuando empecé mi PhD, pero ahora no imagino otra profesión que me guste más que la que tengo actualmente.
AUTHOR: NAYELI BALLÓN-SALCEDO

Nayeli nació en Cusco pero radica en Arequipa, Perú. Está estudiando Biología en la Universidad Nacional de San Agustín (UNSA). Como alumni 2025 de REPUAtix, realizó su pasantía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en el Laboratorio de Microbiología Molecular y Biotecnología. Es fundadora de la Sociedad Científica de Estudiantes de Biología – UNSA (SCIEB).










